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entrevista gabriela munoz rotativo

La doctora María Gabriela Muñoz obtuvo su título de abogada en la Universidad San Francisco de Quito. Tiene una maestría en Familia y Mediación por la Universidad de los Andes en Santiago de Chile. Desde que era estudiante sintió una fuerte vocación por la mediación.

Ingresó a la Procuraduría General del Estado, el 15 de septiembre de 2014, y desde febrero de 2019 ejerce como Directora Nacional Mediación.

 

 ¿Dónde inició usted su carrera, su trayectoria como mediadora?

 
Estudie Derecho en la USFQ y durante mis estudios, si bien habían materias que me llamaban la atención, había algo que no terminaba de cuadrar hasta que tomé una clase de negociación. Allí me di cuenta que había la posibilidad de ejercer el Derecho en una rama en la cual la gente es partícipe de sus propias decisiones. Es decir, el que tiene un problema no va donde un abogado a que él le diga qué hacer o cómo solucionarlo y listo, sino el abogado asesora en cómo conversar con la parte que tiene conflicto. De esa manera las decisiones salen de las propias personas, perduran en el tiempo y se mantiene la relación. Allí conocí la mediación y quedé fascinada.
 
Mi trayectoria en mediación comenzó más por la pasión que me dio la materia en sí. En 2012, cuando regresé de la maestría empecé a buscar trabajo solo en ese campo, no quería ejercer ni trabajar en un estudio jurídico o ser abogada convencional, entonces, literalmente puse carpeta en todos los Centros de Mediación en Quito y la primera oportunidad que tuve fue en el  Municipio y desde ahí me dedico a ser mediadora tiempo completo.  Es algo que me hace feliz.
 
 
¿Cuál es la misión del Centro de Mediación? ¿Cree usted que esta se cumple diariamente?
 
Es “promover la cultura de paz y la solución de controversias optimizando los recursos públicos mediante la difusión y la conducción técnica de los procedimientos de mediación entre las instituciones o empresas del sector público y las personas naturales o jurídicas del sector privado”.
 
El Centro de Mediación de la Procuraduría tiene 20 años de trayectoria y gracias a esto hemos ganado la confianza del sector público y esto hace que el sector privado nos busque también, y somos un medio difusor de esta forma de solucionar conflictos.
 
Por ejemplo, gran parte de nuestro trabajo diario tiene que ver con deudas que mantiene el Estado con algún contratista. Nosotros logramos que ellos  paguen lo justo, que el Estado no tiene por qué beneficiarse de un particular ni dejar que ese particular se beneficie de ellos, hay que pagar lo justo.
 
Si bien el Centro de Mediación trata todas las materias que podrían ser transigibles, nuestra especialidad es la contratación pública y el derecho administrativo.
 
 
¿Cuántos casos aproximadamente atiende el Centro en un mes?
 
Esa es una pregunta complicada, porque, por ejemplo, en octubre se abrieron 127 casos, pero no todos los meses son iguales. Generalmente, los últimos meses del año son más fuertes por el cierre del año fiscal y las instituciones quieren cerrar temas pendientes.
 
En el Centro atendemos todos los procesos que se encuentren activos, es decir, unos 1.000 procesos aproximadamente a la fecha. En el  2018, en total atendimos más o menos 2.500 procesos. Constantemente se abren y cierran procesos.
 
 
¿De estos casos, cuántos llegan a feliz término? ¿Cuál es el porcentaje promedio de acuerdos?
 
De las cifras de año pasado,  más o menos un 25% firmaron un Acta de Acuerdo,  pero no necesariamente son los únicos que tienen un “feliz término”. Tenemos casos que solucionaron sus inconvenientes sin firmar un acta. En estos procesos, los participantes usaron la  mediación para aclarar temas pendientes y  concluyeron que no hacía falta firmar un Acta de Acuerdo para ejecutar esos compromisos que habían alcanzado verbalmente.
 
Entonces, sí hubo un 25% de acuerdos formales, pero también un porcentaje de casos resueltos sin necesidad de firmar un Acuerdo y que también significan usuarios que salen de aquí satisfechos y con su controversia resuelta.
 
 
Es decir, que cuando se realiza una mediación y se llega a un acuerdo, así sea verbal, ¿no es necesario firmar un acta?
 
Lo ideal es firmar el acta porque es la seguridad jurídica que te da la mediación. Pero como Centro tenemos poco control sobre los usuarios y hay algunos que resolvieron la controversia y dicen que la firma del acta no es necesaria.  
 
 
A nivel nacional, aproximadamente, ¿cuántos casos se tratan mensualmente?
 
Son 127 a nivel nacional. El Centro es uno solo y manejamos estadísticas en conjunto.
 
 
¿Qué facilita una mediación?
 
La predisposición con la que vengan los usuarios,  cuando la gente viene dispuesta a conversar, a escuchar facilita mucho una mediación.
Si no existe esa predisposición, el trabajo del mediador consiste en lograr que los participantes se abran a una posibilidad de conversar.
 
Yo siempre les digo a los usuarios que no hay ninguna idea que deba desecharse antes de ser analizada porque hay gente que apenas empieza la mediación dice: “no eso no se puede”. Les digo después digamos que no se puede, pero sentémonos un rato y conversemos. Para mí esa es la mentalidad que es beneficiosa para los procesos.
 
 
¿Qué complica una mediación?
 
La situación económica del sector público. Por ejemplo, el 2016 fue fuerte para el Centro porque teníamos instituciones que querían llegar a un acuerdo, pero no tenían dinero para pagar.
 
De igual forma, hay gente que tiende a tener una idea de justicia y te dicen; “lo justo es que me paguen” y cuando las personas se basan en estos principios, a veces un poco etéreos,  es un poco más complicado asentar eso en acuerdos reales. Pero esto no es un impedimento para trabajar y si,  finalmente, una de las partes se da cuenta que ese criterio de justicia se lo puede aplicar también a la contraparte y logra ponerse en los zapatos del otro, se puede llegar a un entendimiento igual.
 
 
¿Qué tipos de casos con los más recurrentes?
 
Los que nunca faltan son contratistas del Estado, ellos sienten que no se les ha cancelado algún valor y que no ha sido adecuada esta liquidación. Buscan  que se re liquiden los contratos en los que ellos trabajaron.
 
 
¿Cuál ha sido el caso más difícil?
 
Le tengo especial cariño a mi primer caso como mediadora, que no tiene relación con el sector público, era un caso distinto a los que normalmente se tienen, un tema de familia.  El proceso de mediación iba en torno al régimen de visitas de una niña de 9 años que mediante un juicio, su abuela le quitó la tenencia de la pequeña a su hija, es decir, a la madre de la niña. Ella tenía problemas de drogadicción muy fuertes y se vio en la necesidad de acudir a los tribunales para proteger a su nieta, por lo tanto la niña vivía con su abuela materna.
 
Fue una mediación bastante compleja porque había mucho resentimiento.  Sin embargo, se llegó a un acuerdo que fijaba un cronograma de visitas y la madre de la niña se comprometía no solo a rehabilitarse, sino también a buscar un trabajo que le permitiera dar a su hija estabilidad económica y familiar.
 
Solemos creer que la mediación es de cosas tangibles, pagar o no pagar, hacer o no hacer. La mediación no existe únicamente para hacer fórmulas de pago, sino que también es para convertir el trato de los conflictos en algo más humano y relacional.
 
 
¿Cuáles son los retos que existen en cuanto a la transigibilidad de los casos que atiende la PGE?
 
Por ser nuestra especialización en el sector público tenemos ciertos límites legales y ahí es donde las cosas se vuelven a veces no transigibles.
 
Sin embargo,  la transigibilidad o no transigibilidad es un tema comunicacional.  Es decir, si llega un usuario que desea hablar sobre la terminación de un contrato, que se sabe que no es un tema transigible, no se le puede negar a esa persona la posibilidad de conversar con quien le contrató y aclarar ciertas cosas. Tenemos casos en los cuales el sector público se ha dado cuenta que efectivamente se equivocó en diferentes actuaciones, aunque no puede llegar a una solución mediante acta de mediación, si pueden, al interior de la institución, solucionar ciertos temas. Pero la oportunidad de conversar siempre tiene que estar ahí.
 
 
¿Por qué la PGE tiene menos casos que el Consejo de la Judicatura?
 
Mucha gente tiende comparar a La Procuraduría y al Consejo de la Judicatura porque son instituciones públicas y tienen Centros de Mediación, pero la especialidad de cada uno los Centros de Mediación es diferente.
 
El Centro de la Función Judicial es más grande y su enfoque son más temas de familia, civiles de cuantías más pequeñas, son casos de mayor rotación y que permiten tener más acuerdos.
 
Los casos que tenemos nosotros, si bien son menos, a veces pueden ser de cuantías mucho más altas y tratan con el sector público que tiene ciertos pasos a seguir, ciertos filtros. La decisión informada [1]de una persona es mucho más fácil de manejar que la decisión informada de una institución que tiene información con criterio financiero, técnico y jurídico. Eso hace que involucre mucho más llegar a un acuerdo por eso es que nosotros tenemos menos casos y también baja el porcentaje de acuerdos que tenemos en la cantidad que tenemos.
 
 
¿Qué características debe tener un mediador?
 
Ser una persona paciente por naturaleza, optimista,  empático y con vocación. No puede ser una persona prejuiciosa porque si tú como mediador al leer una petición ya te hiciste una idea en la cabeza va a ser muy difícil que la descartes. Entonces, el mediador debe tener la capacidad de leer las cosas y siempre tomarlas con un pequeño beneficio de inventario porque siempre hay algo más atrás y cosas que entender.
 
Si a la persona no le gusta la mediación es bien difícil que sea un buen mediador.
 
 
¿La PGE certifica a mediadores?
 
No. No tenemos aval académico, esperamos volver a tenerlo pero no es una prioridad del Centro. Si bien podemos fomentar la mediación formando a mediadores no es la única forma de hacerlo.
Diariamente realizamos un buen trabajo y la gente cree en la mediación, muchos vuelven, incluso aquellos que no llegan a acuerdos y que vuelven, con eso ya se estamos fomentando la mediación.
 
 
¿Cuál es el nuevo enfoque que el Procurador, el doctor Íñigo Salvador le hadado a la solución de conflictos?
 
El Procurador General del Estado es un fiel creyente de la mediación. Está convencido de que para el Estado es mucho mejor conversar con los particulares y llegar a acuerdos que esperar a las demandas judiciales.
 
El Procurador realmente cree que la gente debe tener un espacio para conversar y llegar a soluciones, sin tener que acudir a otras instancias que pueden ser más costosas para todos. El Procurador llama tanto a las instituciones a conversar con los particulares en la búsqueda de soluciones.

[1] Se refiere a que la persona o representante de una institución tiene completo conocimiento de la información que utilizará para negociar y está de acuerdo con ella.
 
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